18 jun. 2008

Fucking Jesus’ Chronicles II

Aviso: el autor se ha visto obligado a modificar el nombre del protagonista a causa de las amenazas de diversos grupos ultracatólicos.

Capitulo 2: Turbios recuerdos en la turbia noche de la turbia ciudad (Toma ya).

Como una noche más, Jesús se encontraba en su despacho, desde donde observaba, más abajo, el ir y venir de los ilusos jugadores atraídos como polillas por las luces y sonidos de su ajetreado casino, el Paradise de Las Vegas. Mientras bebía una taza de agua, que él había convertido en café con hielo, recordaba como había llegado hasta allí, la cima de aquel imperio.

Empezó trabajando como mago, realizando milagros delante de incultos paletos que no comprendían lo que estaban viendo, en humillantes espectáculos a cambio de un sueldo miserable. Por suerte (aunque se rumorea que fue por influencia de su padre), alguien se fijó en él, y Jesús fue contratado en un lujoso casino, donde actuaba delante de un público que quedaba fascinado cada vez que Jesús convertía a un mendigo en oveja o sacaba un panzer de su bolsillo. La gente aplaudía enloquecida, los hombres dejaban caer sus monóculos en sus copas y las mujeres le lanzaban su lencería de alta costura.

Jesús estaba encantado de su nueva situación, pero como hijo de un dios, él aspiraba a algo más. Como si de un milagro se tratara, una noche se le acercó un hombre que decía llamase Salvatore. Le dijo a Jesús que pertenecía a cierta organización de hombres de negocios ítaloamericanos y que se había fijado en sus asombrosas habilidades. Le propuso trabajar para él, cobrando más de lo que ganaría nunca en el mundo del espectáculo. Jesús aceptó sin dudarlo y, pronto, se vio lanzado a una nueva vida que él solo había soñado. Drogas, prostíbulos y, sobre todo, dinero, mucho dinero, nada era suficiente para Salvatore y su nuevo hombre. Pronto se hicieron los amos de la ciudad.

Pero, a pesar de todo, Jesús tenía un sueño. Aunque los asesinatos y demás eran divertidos, el quería tener un oficio honrado, un oficio que le hiciera sentirse poderoso a la vez que ayudaba a los demás, el quería ser dueño de su propio casino. Salvatore, viendo un nuevo frente que aún no se había aventurado a explotar, decidió financiar la idea de Jesús, construyendo el casino Paradise y nombrando a Jesús su director.

Y así es como Jesús llegó a su situación actual, en ese despacho, observando el ajetreado casino. Pero algo le preocupa esa noche, sabe que esa turbia noche va a ocurrir algo turbio, en esta turbia ciudad, pero eso es otra historia.


PD: siento el retraso (más de un año O_o lol).

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